A menudo trabajo en sesión con mujeres que han sido víctimas de infidelidades. Y digo “víctimas” porque en ocasiones las consecuencias emocionales son graves. No solo enfado, rabia, ira, celos o sentir que se “rompen por dentro”, también pueden sufrir insomnio, asma, problemas digestivos y ataques de ansiedad. Depende del caso y de la historiaSigue leyendo