La dictadura del hemisferio emocional (II): Buscando el equilibrio

Partimos de una premisa: cuando vivimos una experiencia dolorosa, el hemisferio emocional da la voz de alarma y toma el control de la mente en ese tema, bloqueando al hemisferio racional. La razón es anulada, pierde su voz y su voto, y el hemisferio emocional instala la dictadura del dolor permanente.

Un ejemplo. El chef de un restaurante italiano de éxito en Barcelona fue abandonado por su mujer, quién sabe si por un buen motivo o no, y a partir de ese momento el restaurante empezó a decaer. La dictadura de la tristeza se instaló en la cabeza de este chef durante años hasta que un día ya sólo quedaba una cocina triste y una orden de desalojo.

Esto lo vimos en la tele, pero rescatemos el mecanismo mental que tiene lugar día a día en la cabecita de cualquier persona. Un trauma bloquea el hemisferio racional e impide la reacción, la solución lógica o simplemente pasar página. Se dice “el tiempo lo cura todo” y es cierto sólo a medias, ya que a veces una herida se reabre mucho tiempo después, y en ocasiones sin apoyo externo no somos capaces de curar ciertas heridas nunca. La pregunta es, ¿cuál es la intención positiva de nuestro hemisferio emocional cuando toma el control de la mente? Protegernos, evitar que volvamos a pasar por esa situación de dolor. La dictadura del miedo a sufrir pretende evitar que volvamos a sufrir cuando detecta que nos acercamos a una situación similar a la del pasado. Sin embargo es necesario que el hemisferio racional participe en esta decisión, aportando serenidad. Quizá esa situación dolorosa ocurrió hace mucho tiempo y es preferible dejarla en el pasado, quizá debo aceptar que no tengo el control de todo lo que me rodea, quizá debo aprender de mis errores, quizá para darle una nueva y genuina oportunidad al amor debo arriesgarme a volver a ser traicionado.

Por eso la clave es el equilibrio. Al igual que una persona excesivamente racional puede olvidarse de practicar algo tan básico como la empatía, una persona excesivamente emocional puede olvidarse de utilizar algo tan potente como el pensamiento sereno y lógico para abordar un conflicto. En realidad, ambos hemisferios se necesitan.

Ver vídeo: Pesadilla en la cocina