Fobia a los cuchillos: “Me siento tranquila y liberada”

16.May.18    Testimonios

Cristina Guijarro, de 49 años de edad, es administrativa en una empresa de Madrid. Ahora no sólo mantiene su sentido del humor de siempre sino que además ha podido liberarse de un asunto que, aunque no le impedía hacer una vida normal en términos generales, le suponía un obstáculo del que quería liberarse: su fobia a los cuchillos. Y trabajando sobre ello descubrió con sorpresa que esa fobia estaba relacionada con una operación de apendicitis que su madre sufrió estando embarazada de ella.

Cristina relata que “hace unos 15 años empecé a notar que cuando veía películas en las que alguien clavaba un cuchillo a otra persona se me revolvía el cuerpo y no podía verlo, me traumatizaba, y al principio no le dí importancia pero luego poco a poco me dí cuenta que estaba yendo a más. Hasta que un día en casa, sentada en el sofá, tenía una bandeja con comida encima y casi la tiro al suelo de la impresión que me dio cuando ví algo similar en una película. Para mí era algo difícil de explicar porque no me pasaba con otras cosas, no me disgustaban las películas de miedo o de suspense en general, era específicamente el hecho de ver un cuchillo o un objeto cortante clavarse. Esto derivaba en que no podía ver películas tranquilamente o incluso si alguien me proponía ir al cine yo directamente lo evitaba, no me metía en un cine por miedo a pasarlo mal y porque llegaba a ser traumático para mi, por eso no daba pie a que ocurriera”.

Un día Cristina decide darle una oportunidad a solucionar este problema. Así nos lo cuenta: “Decidí ponerme en manos de Mariano de los Santos para superar esto e hicimos una sesión durante la cuál de pronto conecté con algo que me impactó bastante. Conecté con un momento en que mi mi madre estaba embarazada de mi y la tuvieron que operar de apendicitis. La verdad es que lo viví un poco en shock porque descubrí algo que llevaba ahí mucho tiempo y de lo que yo no era consciente, fue una escena muy esclarecedora. Me sorprendió tanto que al principio sentí una especie de mareo, yo sabía que mi madre había sido operada pero nunca pensé que pudiera tener alguna relación. Sin embargo al conectar con el momento y sanar esas emociones sentí que todo encajaba, de pronto todo tenía sentido y era capaz de entender las cosas. Me sentí tranquila y Mariano me hizo sentirme segura y acompañada”.

Ahora el cambio se ha instalado en su vida. “¡Para mi lo más sorprendente es que ahora ya puedo ver la tele sin sentir ningún peligro! Sin ninguna sensación rara y extraña, día a día me sorprendo a mi misma comprobando que puedo ver una película perfectamente con cuchillos de por medio y sin ese malestar que me entraba. Ahora ya puedo ir al cine sin problema, puedo ver cualquier película, me siento tranquila y liberada de algo que me perturbaba y que por fin me he quitado de encima. Visto y no visto. ¡Gracias Mariano!”

Las experiencias en el útero materno nos marcan profundamente

Nos cuenta el terapeuta Manuel Lopez Cano, experto en la gestión de emociones en mujeres embarazadas, que las heridas emocionales producidas en el útero materno y en la primera parte de nuestra infancia pueden dejar un poso profundo difícil de sanar dado que en esta época no tenemos recursos suficientes para afrontar los traumas generados y ello podrá marcarnos en el devenir de nuestra vida, por lo que resulta clarificador observar estos traumas desde el lado biológico.

Si una madre ha sido operada durante su embarazo, dependiendo del caso su bebé podrá desarrollar miedos y fobias a la luz, a los cuchillos o a los objetos cortantes, y en ocasiones sentirán culpabilidad como si fueran los causantes de las heridas emocionales de su madre.

Por eso es tan importante que los hospitales apoyen a las madres embarazadas en su gestión emocional, su paz interior y su seguridad interna.