Adiós novios, bienvenidos los cuates

Ella es una mujer estupenda, llena de valores, le gusta estar de broma, hacer el tonto, le gusta el crecimiento personal, la espiritualidad, la paz de la montaña. Es una mujer independiente, vive sola y muy agusto por cierto.

Ella cuenta que estas navidades se lo ha pasado muy bien pero, a decir verdad, algunos días se ha sentido un poco sola. Todo el mundo le dice “¡a ver cuando te echas un novio!”, pero esa idea no le termina de convencer. Ya ha tenido novios y sus últimas experiencias no fueron buenas, por eso ahora está trabajando en sentirse bien sola. Y le va muy bien aunque, en algunas fechas señaladas, siente que el piso nuevo al que se acaba de mudar le queda un poco grande. A veces el silencio es demasiado profundo.

Pareciera que es de obligado cumplimiento echarse novio, si no lo haces no eres “normal”. Sin embargo, a ella no le apetece tener en casa a un hombre desordenado, vago y con dejes machistas al que atender sólo para contarle a los demás que ya tiene novio. Si acaso, le convence más la idea de “cada uno que viva en su propia casa y nos vemos los fines de semana cuando nos apetezca”. Hace bien, ella no se conforma con una etiqueta y tiene muy claros los límites de su libertad que no quiere ver traspasados.

Por eso creo que es importante olvidarnos un poco del concepto “novio” y “relación sexual” (¡sé que es difícil!) y poner en primer plano la “amistad”. A fin de cuentas lo más bonito de una pareja que funciona es que además de novios, son amigos, muy amigos. Esos buenos amigos son con los que quedas esos días que no hay nada para hacer y a final con una caña o una peli o un paseo te lo pasas bien. Esos amigos que invitas improvisadamente a cenar a tu casa y resulta que no habías comprado nada pero acabas haciendo una pasta con restos de la nevera, unos “espaguetis gourmet de falsa ropa vieja en deliciosa salsa de tomate de lata”, y pasas una velada llena de risas. Los que están ahí cuando hay problemas, los que te escuchan y te cuidan.

Al final esa persona pasa a ser tu buddy, tu cuate, tu compinche, tu amigo íntimo. Y si es resultón, si te atrae sexualmente, entonces seguramente estamos hablando de amor. Amor de pareja del bueno, sano y constructivo.